sábado, 20 de noviembre de 2021

 Segunda parte.

LOS MOTILONES, UNA EXPERIENCIA EN LA SELVA DEL CATATUMBO

Escrito por:

Lic. Alfonso Solano Carrascal

Lic. Jesús Hernando Solano Carrascal

SEGUNDA PARTE

Primera noche en el bohío y nuevos aprendizajes de la cultura motilona


Con los primeros rayos de luz del día siguiente, se marchó con rumbo desconocido, nuestro Ángel de la Guarda. Ahora, nuestra estadía dependía de las buenas razones que tuvo que darles el arriero y de nuestro comportamiento. Teníamos que ser cautelosos y buenos observadores para aprender de su estilo de vida en la selva.  Había que aplicar: “la malicia indígena”.

En este bohío, de un promedio de treinta (30) habitantes, se pudo apreciar la predominancia del sexo masculino. Unos cuantos hombres en la tercera edad y unos cuantos adolescentes de ambos sexos. En la comunidad indígena, controlada por Bruce Olsson, varios kilómetros distantes de donde pernoctamos,  pudimos apreciar un estilo de vida diferente. Duermen en una casa grande construida de ladrillos y protegida con rejas metálicas. Fue imposible comunicarnos con los pocos indígenas que permanecieron vigilantes al sentir nuestra presencia. De regreso a casa paterna, algunos colonos comentaron que Olson regularmente salía en helicóptero y que al parecer transportaba minerales. Esta sospecha quedará para que alguien la investigue.

Nuestra expedición tenía como objetivo explorar, dentro de la comunidad indígena, aspectos relacionados con los saberes adquiridos en cada una de las facultades antes mencionadas. Así, pasar la noche dentro de la sociedad motilona, era una buena ocasión para analizar su estilo de vida; su tejido social. A pesar del sueño, estuvimos atentos a cualquier movimiento. Todos se acomodaron en sus hamacas. La penumbra invadió el dormitorio comunal.  Los pocos hombres que tenían parejas, se ubicaron debajo de la hamaca de su compañera. Uno de ellos, con las ganas de coitar, hábilmente, de un solo intento, bajó a su hembra y ahí permanecieron…quietamente…silenciosamente.

El bohío era grande. Construido con madera gruesa. Techo de paja que llegaba casi hasta el suelo y con una entrada principal y varias laterales. Su interior es espacioso y con forma cónica. Las hamacas las cuelgan de los palos que sirven de columnas. Al lado de cada hamaca, colgaban varios racimos de plátanos que dejaron madurar para consumirlos poco a poco.  Dejan su hamaca para hacer sus necesidades fisiológicas y cuando es hora de ir de pesca o de cacería. No hay ningún afán. La naturaleza les proporciona el sustento. En el centro de la casa comunal hay un espacio para los fogones. A Cada  familia nuclear le corresponde un fogón. Si alguna familia se traslada a otro bohío, ese fogón queda reservado con todas sus pertenencias hasta que el emigrante regrese.

Transcurrido el tercer día de convivencia, se empezaron a tejer relaciones de camarería por medio de señas o a través de  pronunciar palabras en español, como en aquellas películas del oeste que veíamos  en el teatro Cataluña ubicado frente a la Casa Cural de nuestro municipio. En cierta ocasión, uno de los compañeros se valió de este lenguaje y les preguntó al grupo de hombres: “por aquí pasar pájaro de hierro volando? Soltaron tremenda carcajada, y uno de los presentes dijo: “Helicóptero”. Ahí descubrimos que algunos indígenas hablaban español. Claro, no habíamos caído en cuenta del grado de aculturación que se evidenciaba a través de usos de elementos como la linterna, la machetilla; algunos con relojes y en el mismo modo de vestir, tanto de las mujeres como los hombres. Dentro de los que hablaban español, había uno que demostraba la picardía del hombre de la ciudad. Él empezó a ser nuestro segundo intérprete. Nos contó que algunos se retiraban de la comunidad por algún tiempo con la finalidad de trabajar y tener dinero. Generalmente buscaban llegar a Cúcuta o Tibú. “A mí gustar motilona blanca; motilona de acá, no”, dijo pícaramente.

 

PROXIMAMENTE TERCERA PARTE

La comunidad motilona nos invita a pescar y cazar. La utilización de una planta con efectos de anestesia

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