EL FINAL
LOS MOTILONES, UNA EXPERIENCIA EN LA SELVA DEL CATATUMBO
Escrito por:
Lic. Alfonso Solano Carrascal
Lic. Jesús Hernando Solano Carrascal
QUINTA PARTE: EL FINAL
Llega el momento de abandonar la selva
Las provisiones de alimentos empiezan a agotarse. Es la excusa para ir haciendo los preparativos para abandonar la comunidad. La panela y la sal es lo que más anhelan que le dejemos. De esta manera, decidimos entregárselas al cacique. A cambio, nos obsequiaron flechas y arcos.
En las primeras horas de la noche, a uno de nuestros compañeros se le pierde la linterna. De esta anomalía se le informa al cacique, el cual inmediatamente ordena a los miembros de su comunidad a emprender la búsqueda. En medio de gritos y alborotos aparece. La tenía el “motilón picaresco” (Motilón que se menciona al final de la SEGUNDA PARTE)*.
En medio de susurros o comentarios de la etnia por lo sucedido, nos sorprendió la luz del día. Con los morrales a la espalda y apertrechados de arcos y flechas, nos despedimos efusivamente de la comunidad.
“Volver en luna nueva. Aquí esperar” nos decían. Sus miradas nos acompañaron hasta cuando la maleza se los permitió.
El descenso de la cordillera fue más rápido y silencioso.
En El Aserrío, nuestra presencia aglutinó a conocidos y a extraños ansiosos de conocer nuestras hazañas. Un ambiente de alegría se respiraba por nuestro regreso.
En casa y en el vecindario, fluyó admiración y gozo. Nuestro regreso ahuyentó todos los temores que una aventura por terrenos de los aguerridos motilones, les pudo generar.
______________________________________________________________________
*Motilón picaresco” motilón transformado por el proceso de aculturación.